Grindr: Del sexo casual a las drogas.

Por: Ivo Volaric´

Ya es un hecho que podemos comentar sin pudor debido a que ya no es inusual, todos lo saben: heterosexuales, los medios y hasta la policía. En Grindr se venden drogas. El internet siempre ha servido como puente entre comerciantes de sustancias ilícitas y sus clientes (si así los llamamos), hasta el crack lo venden como “sales de baño” y en muchos países llega hasta la puerta de tu casa. 

Sin embargo, el problema (sí, problema. Nos guste o no, es narcotráfico) se ha incrementado con los últimos años y con la personalización de las aplicaciones de citas, así como el aumento en el número de ellas: hace 10 años te metías a un chat gay por internet y era la única opción, ahora puedes regodearte al escoger una app de ligue (aparte de Grindr están Scruff, Hornet, Tinder, Badoo, etc).

Pero, ¿Por qué Grindr? y ¿Por qué apps gays?, infiero que este fenómeno se da en apps de citas heterosexuales; sí he visto que ofrezcan marihuana o LSD en Tinder, que también es utilizado por heterosexuales y bisexuales. Por alguna razón la interfaz de Grindr ha atraído a un grupo mayor, quienes venden drogas, quienes las consumen, sean de la orientación sexual que sean. Es como si Grindr fuese un país que nunca controló sus fronteras y ahora tiene problemas de poca regulación migratoria. Llega a ser cómico que tus amigas heteros tengan perfiles solo para comprar marihuana, que te encuentres con perfiles de hombres heterosexuales que digan, “Soy hetero, solo estoy aquí por marihuana” o incluso “¿Mujeres?”. Una vez leí un perfil que decía, “Que asco los fletos, solo estoy aquí por droga”. Por alguna razón, esta aplicación de cuadritos ha atraído al público con sus algoritmos.

Ivo Volaric´

No quiero juzgar a quienes consumen drogas recreativas. Personalmente no lo hago, pero sí estoy de acuerdo con la legalización de la marihuana, considero que es menos dañina que el tabaco y el alcohol, ambas drogas legales. Pero lo que me molesta es la prostitución de un espacio que era “nuestro”. No quiero sonar absolutista, ni cerrado. De hecho Grindr está abierto a mujeres que quieran abrirse un perfil para conversar o hacer amistad, también es amigable con trans, bisexuales e incluso hombres heteros; puede ser una zona segura si es que quieren “curiosear”. El problema está cuando nos encontramos con perfiles con cualquier ápice de homofobia, como el que mencioné más arriba, los gays terminamos muchas veces en aplicaciones como estas por razones distintas al mundo hetero; en nuestro caso el ligue o coqueteo cara a cara es distinto y difícil aún, en discos, en bares y en aplicaciones. He conocido amigos gays que se han conocido en espacios más “tradicionales”, pero tristemente son muy pocos.
Otra cosa que me molesta es que de cierta forma, esto sigue provocando que se asocie la homosexualidad a lo ilegal, a lo oculto, a lo oscuro. Hace poco más de 20 años ser homosexual en Chile era ilegal. Hace 40, en pleno régimen de Pinochet, ser gay fue más riesgoso aún. Hace 60, más impensable aún. En las últimas dos décadas “obtuvimos” la legalidad y la visibilidad la venimos obteniendo desde hace una, pero es una lucha diaria. Tristemente el número mayor de personas generaliza. El problema no es tanto que nos asocien a las drogas (porque la drogadicción o el consumo recreativo no discriminan por orientación sexual), si no que al narcotráficos. Los medios más tradicionales no indagan más allá de lo que ven a la primera, para ellos Grindr existe desde hace poco o no se conocía en Chile (cuando al menos yo tengo la app desde hace más de 5 años), e incluso he leído que hasta “la crearon para ese fin”.

Esta columna no es para educar, ni para hacer propaganda sobre drogas, mucho menos para dar una solución al problema; soy realista, esto tiene para rato. Pero sí para generar consciencia respecto al problema, que sepamos que existe y que no lo solo lo ignoremos. Si quieren denuncien los perfiles por venta de drogas (se puede) o si quieren cómprenles, pero nuestras decisiones hoy pueden afectar nuestro actuar del futuro. Al menos a mi ya me cansa que los “cuadraditos” en mi barrio solo estén llenos de perfiles con emojis de hojas.

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