Fútbol y diversidad: cómo se vive el Mundial 2026

BUENOS AIRES, Argentina.El Mundial de Fútbol masculino 2026 inició en México con madres buscadoras, docentes y comunidades campesinas hicieron escuchar sus reclamos. Una vez más la fiesta del fútbol está atravesada por emociones encontradas, en un escenario de avance de las derechas en tantos países, con políticas migratorias de mano dura que dejan afuera hasta a los jugadores. Pero el fútbol es resistencia, celebración y encuentro.

“Miremos el mundial del ‘78 en nuestro país (Argentina)”, dice Tamara Haber, presidenta del Norita Fútbol Club. “El mismo escenario internacional que la dictadura militar montó para legitimarse, se convirtió en la pantalla que visibilizó sus crímenes ante el mundo. Fueron las Madres y las Abuelas (de Plaza de Mayo) las que, con su enorme valentía, utilizaron la presencia de la prensa extranjera para romper el cerco mediático local”.

Por estos días las redes se llenaron de imágenes de madres buscadorasy personas de a pie que en Ciudad de México aprovecharon la visibilidad del campeonato mundial para exigirrespuestas. “La pelota vuelve a casa, ¿nuestros desaparecidos cuándo?” se preguntan en un país con más de 134 mil personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

En México además son asesinadas más de 10 mujeres por día.Las camisetas de la selección de les aficionades con la insignia “México feminicida” lo recuerdan.

El panorama mundialista también está atravesado por las políticas anti inmigración de Estados Unidos—otra de las sedes, junto a Canadá— y la guerra entre este país, Irán e Israel. En Argentina, donde se vivió el jolgorio de volver a salir campeones en el Mundial del 2022, hoy pesan las políticas de ajuste contra las universidades, las personas con discapacidad y el pueblo argentino. También, la foto del capitán de la selección junto a Donald Trump.

En Presentesentrevistamos a distintos equipos de fútbol abiertos a la diversidad para conocer cómo viven este Mundial y cuáles son sus expectativas.

“Me reconecta con una pasión que disfruto en comunidad”

Nai Mojica es una mujer de 40 años venezolana, futbolera y migrante, que vive en Ciudad de México. Desde que es pequeña sueña con ver a la selección de su país participar del Mundial, pero aún no pudo ser testigo de ello. Por eso está acostumbrada a volverse muy fan de otros equipos. En esta oportunidad desea que aquellas selecciones “pequeñas” puedan llegar a instancias que antes no habían llegado y, por qué no, que alguna gane el Mundial.

Juega en posiciones de defensa y coordina retas de fútbol gratuitas para mujeres y disidencias en canchas públicas los sábados. De ahí surgió un equipo que se llama Fútbol, sudor y goce en el que participa. “Buscamos que sea un espacio seguro para una comunidad diversa y que el fútbol sea algo divertido, donde todas nos protejamos y podamos ser libres en la cancha”, dice.

Vivir el Mundial en una de sus sedes le causaba mucha emoción. “Lamentamos mucho que no fuera accesible económicamente poder asistir al mundial. Soñaba mucho con poder hacerlo, pero los precios fueron absurdos. Acá en México la gente ha querido aprovechar estos espacios de movilización mundial para visibilizar distintas luchas. Pero los gobiernos avalan a la FIFA, no quieren politizar el torneo y lo invisibilizan”.

Aunque considera que este evento “es una buena cortina para distraer”, también quiere disfrutarlo. “Quizás no sea lo mejor, pero con todo lo que está pasando a nivel político, ecológico, migratorio y tantas cosas que nos abruman, pues no está mal evadir un poco. A veces siento la contradicción y me siento culpable. Pero trato también de balancear mis luchas con esta diversión que me lleva a mi infancia y me reconecta con una pasión que disfruto con mi comunidad, con mis amigues”.

Retas, fútbol, sudor y goce, equipo de México.

“No estoy muy entusiasmado”

Emiliano lanzó la pregunta al grupo de WhatsApp que comparte con los integrantes del equipo Inter María Fútbol Club, formado por varones trans de ciudad y provincia de Buenos Aires (Argentina). Casi por unanimidad respondieron que este Mundial no los entusiasma.

—Buenas chicos, yo siento que me arruinaron el mundial… A mí me encanta, pero por mi manera de ser, mis límites y valores, no puedo verlo.

Me da alta paja que los jugadores de acá sean tan blanditos para hablar del contexto social en el que estamos.No solo en Argentina sino en el mundo en general.

Vivimos en un mundo que nos enseña que para llegar a un lugar hay que permanecer en silencio. Hay determinados jugadores que tienen esa lucidez de pronunciarse en contra de algún gobierno, polémica o guerra. Lamine Yamal, con la bandera de Palestina, o a Mbappe diciéndole al mundo que la derecha «es cruel». Pero cuando se pronuncian de esta manera empiezan a tener problemas en sus clubes.

Los mundiales me importaron mucho en su momento, cuando había ídolos y un juego sincero. Ahora, con el VAR parando cada jugada, los tiempos de refrigeración que los usan para meter publicidades, los controles políticos contra ciertas nacionalidades y una prevalencia gigante de Estados Unidos, me generan un desinterés bárbaro y me ponen en estado de alerta.

No estoy muy entusiasmado por todo el contexto político, todo lo que sucedió con los femicidios. Aún así los mundiales me resultan re lindos porque siempre sale juntada. Es un momento de compartir y hablar de fútbol, aunque siempre está presente la política.Espero que estemos despiertos y que, aunque disfrutemos del fútbol, no nos olvidemos de este contexto.

—A mí me mueve y me representa el fútbol disidente, el femenino, el futsal del barrio, el potrero. Banfield o Lanús a lo sumo jajajaja.

Intermaría, el equpo
Intermaría Fútbol

“Mueve muchas emociones”

Desde que tiene recuerdos, Jonás Matos lleva una pelota entre sus pies. Es el menor de cuatro hermanos, hoy tiene 35 años, y los mundiales fueron importantes toda su vida. Nació unos años después del Mundial del ‘86 en el que Argentina salió campeón y siempre mantuvo la ilusión de ver a su selección levantando la Copa del Mundo. “El mundial pasado fue una verdadera fiesta, tanto para mí como para muchas otras personas”, recuerda.

Actualmente entrena y juega en Zorres, una asociación civilcuyo foco es crear espacios de participación, contención y desarrollo del deporte a nivel amateur para personas del colectivo travesti, trans y no binarie, aunque también es abierta a la comunidad LGB.

El equipo de Zorres.

El Mundial lo entusiasma, aunque considera que “política y socialmente la situación es la peor que se podría imaginar”. Además reconoce que se volvió un “espectáculo más exclusivo que de disfrute general”. Por eso espera volver al sentimiento colectivo que se vivió en el 2022 en Argentina.

“El Mundial pasado dejó una experiencia súper linda, que fue la unión del pueblo en pos de celebrar lo que representa ganar un Mundial. Se vieron postales hermosas y recontra atípicas de personas que, a pesar de ser política, social o económicamente distantes, se unían a través del goce y la felicidad”.

“El fútbol también es la alegría de los pueblos”

Tamara Haber es una de las fundadoras del Norita Fútbol Club y la actual presidenta. El nombre fue elegido en honor a la Madre de Plaza de Mayo Norita Cortiñas, quien también fue la presidenta honoraria del club. Su origen se remonta al 2017, cinco años después lograron la personería jurídica y actualmente cuenta con más de 50 socies. Sus integrantes —mujeres y disidencias— entrenan semanalmente en el barrio porteño de Flores.

Norita Cortiñas

“Desde nuestro lugar, nuestra militancia y nuestras luchas cotidianas, no queremos renunciar ni al fútbol ni al Mundial”, destaca Haber, consciente de que “el fútbol ha sido históricamente un espacio atravesado por lógicas machistas y patriarcales”y de que existe una industria multimillonaria por detrás.

Pero reconoce algo más: “El fútbol también es la alegría de los pueblos. En cada partido hay una ilusión colectiva. Detrás de una pelota hay un pibe o una piba que sueña con ver a sus ídolos en una cancha y después salir a jugar con sus amigxs en el potrero del barrio”.

El equipo de Norita Fútbol Club.

“No somos nadie para impugnar el juego y el sueño de ningún pibe. Por eso elegimos no corrernos de nuestra mirada crítica. Pero tampoco vamos a resignar la alegría. No vamos a entregar el fútbol. Porque también es nuestro. Porque lo construyen quienes juegan, quienes alientan, quienes organizan un torneo en un barrio, quienes encuentran en una cancha o en un partido un espacio de encuentro, de comunidad y de esperanza”.

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