En medio de debates legislativos en diversos países de la región, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) emitió un nuevo pronunciamiento respaldado por décadas de estudios globales sobre la Educación Sexual Integral (ESI).
El documento técnico detalla que la implementación curricular de la ESI desde edades tempranas no adelanta el inicio de la actividad sexual, como sugieren grupos opositores. Por el contrario, retrasa su inicio, incrementa el uso de preservativos, y reduce dramáticamente las tasas de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y embarazos no planificados.
Más allá de lo biológico, el informe destaca el rol crucial de la ESI en la deconstrucción de estereotipos de género. Las aulas que aplican estos programas reportan caídas significativas en los casos de acoso escolar por orientación sexual o identidad de género, fomentando culturas de respeto y empatía. Expertos chilenos han utilizado este informe para instar al Estado a descongelar las políticas educativas enfocadas en la afectividad y sexualidad inclusiva.
